El Rayo busca confirmar su resurrección en el infierno del Villamarín

El Rayo Vallecano viaja a Sevilla con las energías completamente renovadas. Tras la balsámica y consistente victoria frente al Atlético de Madrid, un triunfo que sirvió para dar un carpetazo definitivo a la mala racha de resultados, el estado de ánimo de la plantilla se ha propulsado. El reto de mañana no es menor: asaltar el Benito Villamarín ante un Real Betis que llega con una dinámica excelente, pero la Franja ya ha demostrado que no se achica ante los grandes escenarios. La semana de preparación ha estado marcada por el "exilio" forzoso a la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. El deficiente estado del césped en nuestra Ciudad Deportiva obligó a trasladar los entrenamientos, una mudanza que, lejos de suponer un problema, ha servido de alivio para que el grupo se aleje del ruido institucional y mediático reciente. Al disponer de un campo en perfectas condiciones, el ritmo y el ánimo han subido. Fiel a su estilo, Íñigo Pérez ha dejado claro que su plantilla no es "quisquillosa, quejica ni elitista", adaptándose a las adversidades sin buscar excusas, aunque el míster ha matizado que el equipo debe empaparse de la situación social e institucional del club para ayudar a tender puentes, en lugar de vivir completamente aislado. En lo estrictamente deportivo, el rayismo tiene motivos de peso para sonreír: la enfermería está vacía. Por primera vez en mucho tiempo, el cuerpo técnico cuenta con todos sus efectivos. Esto incluye a un Abdul Mumin que sigue dando pasos firmes en su recuperación paulatina y ya asoma en las convocatorias. Tener a todos disponibles refuerza la filosofía del entrenador de mantener un "equipo coral" y homogéneo, alejándose del clásico relato de titulares y suplentes para mantener a toda la plantilla enchufada de cara al exigente calendario. "Debemos desinhibirnos y saber que son jugadores muy buenos, pero a los que les puedes hacer mucho daño siempre y cuando tú te expongas y muestres tus virtudes". Para sacar algo positivo frente al Betis de Manuel Pellegrini, el Rayo deberá mostrar su versión más atrevida. A pesar de las dolorosas bajas en la mediapunta verdiblanca (con las notables ausencias de Isco y Lo Celso), el conjunto andaluz ha sabido reinventarse jugando con tres mediocentros y explotando el gran momento de forma de Bakambu. La receta para el Rayo es clara: rozar la perfección en la contundencia defensiva dentro de las áreas —el gran lastre del equipo esta temporada respecto a la pasada— y, sobre todo, saltar al césped sin temor alguno, replicando la personalidad y la actitud mostrada ante el Atlético o en feudos como el Santiago Bernabéu. Además, la afición franjirroja podrá volver a disfrutar del factor diferencial que aporta Andrei . En un fútbol cada vez más estructurado, la capacidad del brasileño para eliminar rivales, romper líneas desde atrás y aportar esa cuota indispensable de "fantasía" será vital para las aspiraciones del equipo en terreno bético. Mañana en el Villamarín, el Rayo Vallecano no solo buscará los tres puntos, sino la confirmación definitiva de que la gran versión desplegada en los últimos días es la verdadera identidad de este equipo.