El Rayo Vallecano, a las puertas de la historia en el "infierno" de Atenas

El Rayo Vallecano se cita este jueves con la historia. Tras el espectacular partido de ida disputado al calor de su afición, donde el conjunto franjirrojo logró una valiosa ventaja de tres goles, la expedición ha aterrizado en Atenas con un objetivo diáfano: superar el tope histórico de los cuartos de final europeos que lleva vigente 25 años y meterse en unas ansiadas semifinales. Un hito que, como reconoció el propio cuerpo técnico, vendría a coronar un proceso deportivo brillante gestado desde el ascenso logrado en la etapa de Andoni Iraola. Sin embargo, en la rueda de prensa previa al choque, el técnico Íñigo Pérez ha lanzado un mensaje contundente contra la relajación. Lejos de plantear un partido conservador para proteger el botín de la ida, el míster exige a sus jugadores que encaren el encuentro como un inicio desde cero. "No debemos pensar que hay una renta de tres goles. No podemos estar en una esquina aguantando los golpes hasta que el árbitro pite el final" , advirtió. La estrategia rayista pasa por mantener su habitual presión alta y su vocación de ir a buscar el partido, evitando que el AEK tome el control emocional del encuentro. Y es que el factor psicológico será vital. Se espera a un conjunto griego volcado desde el primer minuto, empujado por el ambiente de su estadio y buscando un gol tempranero que encienda la eliminatoria. Para neutralizar este arreón, el Rayo confía plenamente en la madurez de su vestuario. El guardameta Augusto Batalla destacó que la plantilla cuenta con uno de los promedios de edad más altos tanto de LaLiga como de Europa, una veteranía que se traduce en la templanza y serenidad necesarias para gestionar estos escenarios de máxima tensión. Precisamente, la presencia bajo los palos del propio Batalla es la gran incógnita del partido. El portero argentino arrastra molestias tras un fuerte golpe y aún tiene líquido en la pierna, por lo que su participación se decidirá a última hora tras ser evaluado en el entrenamiento previo. Esté quien esté, la solidez defensiva será uno de los pilares. Batalla quiso ensalzar el rendimiento de la zaga —haciendo mención especial a compañeros como Flo, Luis y Nobel—, fundamental en las últimas porterías a cero y en el sostenimiento de un equipo que ataca desde el orden. Pero el Rayo Vallecano no estará solo en Atenas. Pese a las enormes dificultades logísticas, cerca de 1.500 aficionados han cruzado Europa, asumiendo escalas intempestivas y viajes agotadores, para acompañar a su equipo. Un esfuerzo que ha calado hondo en la plantilla. "El sentimiento de deuda es muy importante" , confesó Íñigo Pérez, quien ve este partido como la oportunidad perfecta para devolver en forma de alegría y orgullo todo ese esfuerzo a una afición obrera que nunca falla. Atenas dicta sentencia. A 90 minutos de la gloria, el Rayo Vallecano tiene en sus botas la oportunidad de demostrar que su coraje no entiende de rentas ni de especulaciones, sino de fútbol, corazón y de honrar siempre a la Franja.