El Rayo Vallecano vuelve a casa con toda su artillería para recibir al Athletic

El Rayo Vallecano está de enhorabuena. El conjunto franjirrojo regresa a su feudo, el Estadio de Vallecas, para disputar un partido vital frente al Athletic Club. Y lo hace en el mejor momento posible: con la plantilla al completo, sin bajas y cabalgando sobre una dinámica muy positiva de juego y resultados que invita al optimismo en el barrio madrileño para brindar una ansiada victoria a su afición. La gran incógnita durante la semana era el estado del terreno de juego, pero el técnico Íñigo Pérez se ha encargado de despejar cualquier duda. El césped de Vallecas está en óptimas condiciones. Tras los tratamientos recibidos y la ayuda de los recientes días soleados, el entrenador ha garantizado que el verde ya no es un escenario lesivo y es un campo totalmente apto para competir en la Primera División. El choque tendrá un tinte muy especial y emotivo para el míster rayista. En el banquillo visitante estará Ernesto Valverde, un hombre al que Íñigo Pérez considera más un amigo que un simple exentrenador, recordando cómo se solidarizó y le ayudó en momentos complicados del pasado. Sobre el rival, el técnico local no se fía de las posibles distracciones del Athletic ante su inminente compromiso de Copa del Rey. Ha dejado claro que los vascos cuentan con una plantilla muy proporcionada en la que sus 21 jugadores son altamente competitivos. Como era de esperar, la rueda de prensa también sirvió para apagar incendios externos. Ante los rumores que sitúan a Pérez en el banquillo de San Mamés en 2026 ante una posible salida de Valverde, el técnico ha sido tajante. Aunque guarda un profundo agradecimiento al club que le vio crecer desde niño, su presente y su mente están cien por cien enfocados en el Rayo Vallecano, donde asegura estar encantado. "La bondad del equipo a veces lleva inherente cierta timidez e introversión. Tenemos que mejorar la comunicación en el campo y tener más agresividad y egoísmo en el último tercio para materializar las ocasiones". Pese a la buena racha, el entrenador es consciente de que hay margen de mejora. Ha señalado que la plantilla peca a veces de "bondad" excesiva, lo que se traduce en una falta de comunicación en el césped por miedo a generar fricciones entre compañeros. Además, Pérez ha pedido a los suyos perder la timidez, mostrando más agresividad y "egoísmo" de cara a puerta para atreverse a finalizar las jugadas en el último tercio. Finalmente, el Rayo afronta ahora un exigente maratón de partidos intersemanales, con compromisos ante el Oviedo y eliminatorias de la Conference League en el horizonte. Lejos de quejarse, el preparador franjirrojo celebra este apretado calendario. Considera que, al tener a todos sus efectivos disponibles y con un nivel muy parejo, jugar dos veces por semana es el estímulo perfecto para mantener al grupo enchufado y prolongar esta dulce trayectoria hasta el mes de mayo.