Escándalo histórico: Marruecos se impone a Senegal en los despachos

La Copa África 2025 ha terminado con un escándalo histórico, ya que la Confederación Africana de Fútbol (CAF) le ha quitado el título a Senegal casi dos meses después de la final para coronar a Marruecos en los despachos. Esta drástica decisión se tomó debido a que los jugadores senegaleses abandonaron temporalmente el terreno de juego en señal de protesta durante el partido definitivo disputado en Rabat. Un giro en los despachos El 17 de marzo de 2026, el Comité de Apelación de la CAF emitió un fallo sin precedentes que despojó a Senegal de su corona africana 58 días después de haberla alzado. Aplicando el artículo 84 del reglamento de la competición, el organismo dictaminó una derrota por incomparecencia (3-0) en contra del combinado senegalés. Con esta resolución administrativa, Marruecos, el país anfitrión del torneo, ha sido declarado oficialmente como el nuevo campeón de África. Caos en la final El partido disputado el 18 de enero de 2026 estuvo marcado por una inmensa tensión y decisiones arbitrales más que polémicas que desataron el enfado de los senegaleses. Tras la anulación de un gol a favor de Senegal y la posterior señalización de un cuanto menos dudoso penalti para Marruecos en el tiempo añadido, los futbolistas visitantes decidieron retirarse temporalmente del césped como protesta. A pesar de los incidentes y de que Brahim Díaz falló la pena máxima, el encuentro continuó hasta la prórroga, donde Pape Gueye marcó el 1-0 que le daba la victoria deportiva a Senegal en el minuto 94. Sanciones y apelaciones Además de la dramática pérdida del trofeo, la dura resolución disciplinaria de la CAF ha impuesto castigos económicos conjuntos que superan el millón de dólares y suspensiones a varios implicados. La federación senegalesa considera que se ha cometido una enorme injusticia deportiva, por lo que podría elevar el caso al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) para intentar recuperar su título legalmente. Mientras tanto, el fútbol africano se enfrenta a un precedente inusual donde una infracción reglamentaria ha terminado pesando más que los méritos demostrados en el rectángulo de juego.