La receta de Iñigo Pérez para que Vallecas siga soñando en Europa

Prohibido mirar el marcador El Rayo Vallecano tiene a tiro dar un paso de gigante en la Conference League. La renta de dos goles obtenida en la ida invita al optimismo, pero de puertas para adentro la consigna es radical. Iñigo Pérez lo tiene claro: la mejor manera de afrontar esta eliminatoria es saltar al césped de Vallecas convencidos de que el partido empieza cero a cero. El técnico sabe que su plantilla no está diseñada para ser conservadora; no es un equipo que sepa especular o dosificar su energía. Para garantizar el éxito, el Rayo necesita exponerse, sacar a relucir su intensidad y ser el equipo vertical que la afición exige. El respeto hacia el Samsunspor es máximo. Iñigo advierte del tremendo potencial ofensivo del conjunto turco y da por hecho que saltarán al verde dispuestos a darle la vuelta a la eliminatoria con toda su energía. No habrá choque de estilos diametralmente opuestos; el propio entrenador destaca que el fútbol turco y el español comparten similitudes, privilegiando el trato de balón, el aspecto técnico y ofensivo, sin renunciar al poderío físico. La batalla, anticipa, será sumamente pareja. El estado de la tropa: El golpe de Ilias y la "autogestión" del vestuario A nivel físico, el equipo llega con la merma lógica de la acumulación de minutos, pero propulsado por una ilusión que suple cualquier dolor de piernas. La plantilla es consciente de que están a las puertas de hacer historia, no solo en Europa, sino encarrilando lo que sería un récord de seis temporadas consecutivas en la máxima categoría. La única gran incógnita médica es Ilias, quien sufrió una dura entrada en el último compromiso y dependerá de sus sensaciones en la última sesión de entrenamiento. Pero donde el Rayo está demostrando una madurez envidiable es en el aspecto mental. Tras corregir un mal inicio en el último partido liguero, Iñigo desveló el gran secreto de su plantilla: una "autogestión bestial". Es un equipo que identifica sus fallos de concepto y los corrige automáticamente sin necesidad de que el técnico levante la voz en el descanso. Esa misma red de seguridad mental se está aplicando con los más jóvenes, como Mendí. Tras su reciente expulsión, el mensaje del cuerpo técnico es de pura enseñanza: los errores son parte del fútbol cada diez segundos. Lo que define a un jugador no es el fallo, sino su actitud mental para reponerse. Lejos de castigar al central, Iñigo ha dejado claro que no es un entrenador "rencoroso tácticamente", asegurando que Mendí volverá a tener su oportunidad para demostrar su valía. El factor Vallecas y el momento dulce de De Frutos El ruido extradeportivo que rodeó al club semanas atrás se ha disipado. Hoy, el foco vuelve a estar exclusivamente en el balón, en la salida de los puestos de descenso y en el fútbol. Iñigo Pérez reconoce que las noches europeas en Vallecas tienen una "vibración diferente". Es un estímulo especial para una afición que jugará su propio partido desde la grada. Esa sintonía perfecta entre la grada y el césped la encarna Jorge de Frutos. El extremo está firmando su mejor temporada a nivel individual, mostrándose tremendamente cómodo en diversas posiciones del ataque gracias a la confianza del cuerpo técnico. Cuestionado sobre el futuro y los cantos de sirena de la Selección de cara al Mundial, De Frutos mantiene los pies en el suelo: su mente está única y exclusivamente en el Rayo Vallecano. En el vestuario no necesitan lemas grandilocuentes; se nutren de la ilusión de todo un barrio y de un deseo inquebrantable de vaciarse en el campo. Porque saben que el fútbol es efímero y oportunidades como la de este jueves en Vallecas están hechas para disfrutarlas y hacer historia.